No hay un número fijo de capas de gesso que sirva para todos los lienzos y todos los productos de gesso. Para la mayoría de las técnicas pictóricas, lo habitual es aplicar entre 2 y 3 capas finas. En el caso de la pintura acrílica, suelen bastar entre 1 y 2 capas, mientras que la pintura al óleo suele requerir entre 2 y 4 capas. Si compras un lienzo preimprimado que ya ha sido preparado por el fabricante, normalmente se puede utilizar directamente sin necesidad de volver a aplicar gesso.
El número exacto de capas que necesitas depende, en última instancia, del tipo de superficie sobre la que trabajes, de la composición del gesso, del medio pictórico y de la textura que quieras conseguir en la superficie.
¿Por qué no aplicar solo una capa?
Muchos principiantes se preguntan: si una capa de pintura blanca basta para cubrir la superficie, ¿por qué hay que aplicar varias capas?
La razón es que el gesso no sirve simplemente para blanquear el lienzo. Lo más importante es que crea una base adecuada para pintar. Puede regular la absorbencia del sustrato y proporcionar una superficie que permita que la pintura se adhiera correctamente, con cierta “textura”.”
El lino en bruto, el lienzo de algodón y los paneles de madera presentan distintos niveles de absorción. Sin una preparación adecuada de la superficie, pintar directamente sobre estos materiales puede hacer que el aglutinante de la pintura penetre demasiado en el sustrato, lo que afecta tanto al aspecto del color como al tacto de la pintura.
Una capa de gesso puede servir como capa inicial de preparación, pero es posible que no proporcione una cobertura lo suficientemente uniforme ni alcance el nivel de opacidad, absorbencia y textura superficial que deseas.
El objetivo de aplicar varias capas finas es que cada una de ellas mejore aún más la cobertura y el estado de la superficie. A medida que se van superponiendo las capas, se consigue una superficie pintada más uniforme.
Si quieres una superficie más lisa, puedes lijarla ligeramente una vez que cada capa se haya secado por completo, antes de aplicar la siguiente. Por eso, en la práctica suele hacerse hincapié en varias capas finas en lugar de aplicar una sola capa gruesa de una sola vez. Una sola capa demasiado gruesa no solo tarda más en secarse, sino que también puede aumentar el riesgo de que surjan problemas como el agrietamiento.
Los distintos soportes de pintura requieren un número diferente de capas
Las pinturas acrílicas y al óleo tienen requisitos distintos en cuanto al soporte pictórico, lo que también influye en el número de capas de gesso que puedas necesitar.
| Medio pictórico | Abrigos recomendados | Motivo |
|---|---|---|
| Pintura acrílica | 1-2 capas | La pintura acrílica es relativamente flexible en cuanto a los requisitos de la superficie, y normalmente bastan entre una y dos capas para crear una superficie adecuada para pintar. |
| Pintura al óleo | 2 a 4 capas | Por lo general, la pintura al óleo se beneficia de una preparación de la superficie más minuciosa y uniforme. Cuando se utiliza gesso acrílico como base para la pintura al óleo, muchos productos recomiendan aplicar entre 2 y 4 capas, lijando entre ellas si es necesario. |
| Gesso tradicional / Técnicas clásicas de pintura | Depende del sistema concreto y de la superficie deseada | El gesso tradicional no es el mismo sistema de materiales que el gesso acrílico moderno. Normalmente se aplica en varias capas finas, entre las que se lija la superficie para conseguir un acabado más liso, por lo que no es recomendable reducirlo a un número fijo de capas. |
Estas cifras son solo orientativas, no normas estrictas. Lo habitual es aplicar unas tres capas, pero, incluso con el mismo medio pictórico, el número de capas necesarias puede variar en función de la absorbencia del soporte y de si se desea conservar en mayor medida la textura del lienzo.
En el caso de la pintura al óleo, presta especial atención al tiempo de secado y de curado. Si utilizas gesso acrílico como base, asegúrate de que la capa final se haya secado y curado lo suficiente antes de empezar a pintar al óleo. Sigue siempre las recomendaciones específicas de secado y curado indicadas por el fabricante del gesso.
Los distintos sustratos marcan una gran diferencia
La absorbencia y el estado de la superficie del propio sustrato pueden influir en el número de capas adicionales de gesso que se necesiten.
Lienzo sin tratar
El lienzo en bruto, incluido el de lino o algodón sin tratar, suele ser bastante absorbente. El número de capas debe determinarse en función de la porosidad del tejido del lienzo y del efecto superficial que se desee obtener finalmente.
Cuanto más marcada sea la textura del lienzo, más capas de gesso y más lijado adecuado necesitarás, por lo general, si quieres conseguir una superficie más lisa.
Paneles de madera y otras superficies rígidas
Los paneles de madera, los tableros prensados y los paneles de abedul suelen ser más densos que los tejidos sin tratar, pero aún así requieren una preparación adecuada de la superficie en función del material específico y de las instrucciones del fabricante.
En el caso de los paneles de madera, también deben tratarse los bordes para ayudar a reducir los efectos de la humedad y los cambios ambientales sobre el panel.
Lienzo preimprimado
El lienzo preimprimado es aquel que se puede comprar en una tienda de materiales artísticos y que ya viene preparado con una capa de fondo. Por lo general, se puede pintar directamente sobre estos productos sin necesidad de aplicar gesso desde cero.
Si consideras que la superficie no está lo suficientemente lisa o quieres ajustar el color de fondo, puedes aplicar una o varias capas de gesso, según la compatibilidad del producto y tus necesidades particulares.
Sin embargo, antes de hacerlo, Lo mejor es comprobar para qué materiales de pintura indica el fabricante que es adecuado el lienzo.
La textura superficial que desees también determina el número de capas
Además del medio pictórico y el soporte, tu estilo pictórico y el efecto que quieras conseguir en la superficie son también factores importantes a tener en cuenta.
Para la pintura expresiva o con textura
Si creas obras expresivas o abstractas con pinceladas marcadas y quieres conservar la textura natural del lienzo, por lo general no es necesario que sigas aplicando capas de gesso solo para conseguir una superficie completamente lisa.
Aplicar menos capas de fondo, o incluso utilizar directamente un lienzo ya imprimado adecuado, permite conservar mejor la textura del lienzo y el carácter de su superficie.
Para pinturas muy detalladas o realistas
Si realizas pinturas muy realistas, obras detalladas o pinturas con veladuras transparentes que requieran transiciones delicadas, por lo general te convendrá utilizar un fondo más liso.
Puedes aumentar el número de capas de gesso y lijar ligeramente la superficie una vez que se haya secado por completo, reduciendo así poco a poco la textura de la superficie.
En esta situación, la suavidad de la superficie puede influir en la sensación que transmite el pincel al trabajar en detalles finos y al crear transiciones de color.
Pues bien, No por poner más gesso se consigue necesariamente un mejor resultado. Lo que realmente importa es encontrar el equilibrio adecuado entre el medio pictórico, el soporte y el estilo de pintura.
Cómo aplicar el gesso correctamente: la técnica es más importante que el número de capas
El número de capas es solo un factor. Lo que realmente determina la calidad del acabado es cómo se aplican esas capas.
1. Aplica capas finas
Una vez extraído el gesso, puedes añadir una pequeña cantidad de agua para ajustar su fluidez, siempre que las instrucciones del producto lo permitan. Sin embargo, no lo diluyas en exceso solo para que resulte más fácil de aplicar.
Utiliza una brocha ancha para extender una capa fina y uniforme sobre la superficie. Es totalmente normal que la primera capa quede con zonas sin cubrir o irregular. No hay por qué preocuparse: las capas siguientes irán mejorando progresivamente la cobertura.
2. Cambia la dirección del cepillado
Considera la posibilidad de cambiar la dirección de cada capa. Aplica la primera capa en horizontal, la segunda en vertical y la tercera de nuevo en horizontal.
Alternar la dirección puede ayudar a conseguir una cobertura más uniforme y a reducir las marcas visibles del pincel.
3. Lija cuando quieras una superficie más lisa
Una vez que cada capa se haya secado por completo, puedes utilizar un papel de lija de grano fino adecuado para lijar ligeramente las marcas de pincel y las partículas pequeñas. A continuación, retira el polvo de la superficie antes de aplicar la siguiente capa.
Si quieres conservar la textura y el grano naturales del lienzo, no es necesario que lijes entre cada capa.
4. Deja que se seque el tiempo suficiente
El gesso suele secarse en superficie en un plazo relativamente corto, pero la velocidad de secado varía en función del producto, la temperatura, la humedad y el espesor de la capa.
Algunos productos pueden secarse al tacto en aproximadamente 1-2 horas, pero debes seguir las instrucciones del fabricante y dejar pasar el tiempo suficiente antes de pintar.
Si se utiliza gesso acrílico como fondo para la pintura al óleo, el tiempo de secado y curado es especialmente importante, ya que algunos productos profesionales recomiendan esperar varios días tras la última capa para permitir un curado más completo.
Preguntas frecuentes
¿Siempre hay que lijar el gesso?
Si quieres una superficie más rugosa y con más textura, puedes lijar menos o incluso prescindir por completo del lijado, dejando que se mantenga la textura del lienzo y del gesso.
Sin embargo, si quieres una superficie más lisa, el lijado puede resultar muy útil. La necesidad de lijar después de cada capa dependerá del acabado final que quieras conseguir.
¿Se puede aplicar gesso de color sobre un lienzo ya imprimado?
Sí, puedes.
A muchos artistas les gusta aplicar una capa de gesso gris, beige o negro sobre un lienzo ya imprimado a modo de fondo de color. De este modo, no tienen que empezar a pintar sobre una superficie totalmente blanca y pueden controlar mejor las relaciones entre luces y sombras en la obra.
Por lo general, una capa puede ser un buen punto de partida para cambiar el color de fondo, pero se pueden aplicar capas adicionales si se necesita una mayor cobertura.
¿Qué pasa si se aplica demasiado gesso?
En teoría, tener más terreno no es necesariamente mejor.
Un número excesivo de capas o unas capas demasiado gruesas pueden alterar la absorbencia y la textura de la superficie, además de alargar el tiempo de secado. Si se aplica una sola capa demasiado gruesa, también puede aumentar el riesgo de que surjan problemas como el agrietamiento.
Por lo tanto, en lugar de fijarse un número concreto de capas, es mejor determinar la cantidad adecuada en función del sustrato, las instrucciones del producto y el efecto que se desee conseguir en la superficie.
Un resumen sencillo
En la mayoría de los trabajos de pintura, Lo habitual es empezar con 2 o 3 capas finas. La pintura acrílica suele requerir entre una y dos capas, mientras que la pintura al óleo suele requerir entre dos y cuatro capas.
Para conseguir una pintura muy realista, puedes crear una superficie más lisa aumentando el número de capas de gesso y lijando adecuadamente. Si compras un lienzo ya imprimado, normalmente puedes pintar directamente sobre él.
Al aplicar el gesso, recuerda hacerlo en capas finas, cambiar de dirección según convenga, lijar cuando sea necesario y dejar que se seque el tiempo suficiente.
Lo más importante es que sigas las instrucciones del producto concreto que estés utilizando. Así te resultará más fácil crear una capa de fondo que se adapte a tus necesidades específicas de pintura.




